T(é) cuidan y t(é) sientan bien

De sobra sabemos lo beneficioso que es el té para la salud y lo rico que está. Además hay todo un mundo donde elegir.

Como consumidora habitual de café, debo reconocer que a veces resulta demasiado agresivo y no es bueno pasarse con las dosis (dos diarias deberían ser más que suficientes y nunca después de las seis de la tarde); por lo que alternar café con té es una buena opción y nuestro cuerpo no se convertirá en un “yonki” de la cafeína.

Entre mis preferidos están:

Té verde

Es la infusión de las hojas de la Camellia Sinensis, originaria de los bosques montañosos de China. Florece en primavera y fructifica en verano-otoño. Con las mismas hojas se elabora tanto el té verde como el negro, que se distinguen entre sí por su grado de oxidación: el negro está completamente fermentado y el verde nada, por lo que conserva la frescura y las propiedades naturales de la planta (antibacteriana y antioxidante).

 

Té de Jazmín

Muy utilizado en China desde la antigüedad, es el té verde imbuido con el delicado aroma de las flores en capullo del jazmín. Tiene propiedades calmantes y de mejora de los estados de ánimo. Es afrodisiaco por estimular los órganos sexuales femeninos, favorecedor de la digestión, antiséptico y diurético.

 

 

 

Té Chai

Té negro originario de la India mezclado con canela, cardamomo, jengibre, clavo, pimienta negra y nuez moscada. Ayuda a la digestión, elimina flatulencias y es útil contra la diarrea. También reduce la inflamación, previene enfermedades cardiovasculares y alivia los trastornos respiratorios.

 

Pakistaní

Al ser un té especiado como el anterior y que normalmente se toma con leche, se le considera un chais. Entre sus ingredientes más básicos cuenta con té negro, canela, cardamomo, cilantro y cáscara de limón.

 

Rooibos

Su nombre viene de una planta sudafricana que significa “arbusto rojo”. Es ligeramente dulce y no tiene teína. Es beneficioso en el tratamiento de las alergias, trastornos digestivos e intestinales y problemas en la piel. Con alto contenido en calcio, efecto antioxidante y diurético. Al no contener teína y sí minerales, equilibra el sistema nervioso.

 

El primer té conocido de una manera comercial en Europa es Chino. En 1610, la Compañía de las Indias Orientales llevó el té a Holanda; en 1650, llegó a Inglaterra como planta farmacéutica. Y en 1657, Thomas Caraway abrió la primera tienda de té en Londres. Hoy en día, la producción anual mundial asciende, aproximadamente, a medio millón de toneladas.

Me ha sorprendido saber que es la segunda bebida más consumida del mundo, después del agua. Nuestro país no tiene mucha tradición tetera y a día de hoy sigue sin ser extraño recibir una cara no muy amable al pedir un té en cualquier bar o cafetería. Una compañera contaba el otro día la cómica conversación que tuvo con un camarero en la estación de autobuses:

– “¿Me pone un té verde, por favor?”
– “Aquí no tenemos de esas cosas, sólo hay té normal”
– “¿Cuál es el té normal?”
– “El normal”
– “… Deme uno, por favor”

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