A cada momento, su alimento

Nuestro estado de ánimo y nuestra energía están estrechamente ligados a lo que comemos. Dependiendo de lo que escojamos nos sentiremos de una forma u otra, como en todos los aspectos de la vida:

– escuchar música rock o clásica

– ver una película muy violenta o una comedia

– estar en una discusión muy agitada o relajándonos en una playa al sol

– comer grandes cantidades de carne roja, grasas saturadas, azúcares refinados, estimulantes y alcohol o alimentarnos con lo que la naturaleza nos aporta en abundancia: cereales, verduras, frutas leguminosas y frutos secos.

Cada alimento tiene una personalidad, una energía y unos efectos únicos, dependiendo de sus características de crecimiento: velocidad, estación, tamaño, contenido en agua… que producirán distintos efectos y reacciones en nosotros.

Podemos clasificarlos en dos grupos generales:

GRUPO X

  • Enfría
  • Efecto ligero
  • Su energía se acumula más hacia el exterior y partes superficiales del cuerpo
  • Efecto que se percibe rápidamente
  • Su exceso produce dispersión, confusión, tendencia a la depresión, falta de apetito y energía

GRUPO Y

  • Calienta
  • Efecto pesado
  • Su energía se acumula más hacia el interior y partes profundas del cuerpo
  • Efecto que se percibe lentamente
  • Su exceso crea concentración, tensión, irritabilidad, impaciencia, agresividad y exceso de apetito

Lo importante es intentar que los alimentos consumidos nos aporten los nutrientes necesarios para un óptimo funcionamiento de nuestro organismo. Podemos destinar diferentes ingredientes para días determinados, pero es verdad que no podemos saber con antelación cómo nos sentimos, nuestro nivel de energía, el clima que hará o lo que nuestro cuerpo necesita…Por eso hay que utilizar la intuición a diario.

Cada uno de nosotros tiene trabajos, horarios, hobbies y necesidades diferentes. Puede que una actividad física intensa requiera un desayuno muy completo, mientras que un trabajo sedentario necesite algo más ligero. Alguien puede centrar su comida principal del día en el almuerzo y limitarse a algo rápido y ligero para la cena. O viceversa.

Es tan sencillo como observar nuestras necesidades personales y adaptarlas. Es importante tomar pequeñas cantidades de comida,al menos tres veces repartidas equilibradamente durante el día.

Cada estación comporta energéticamente un cambio. Aunque en la actualidad los cambios climáticos pueden ser inesperados, todavía podemos guiarnos por las energías estacionales. 

Ahora todavía hace frío, es invierno, pero podemos cambiar ligeramente la dirección y efecto de lo que comemos. Seguimos necesitando energía que caliente, refuerce, nutra, equilibre, pero no de forma tan intensa como durante el otoño y principios de invierno.

Poco a poco empezaremos a reducir la cantidad de sal, de aceite en cocción, de tiempo empleado al cocinar, presión y fuego, e integraremos alimentos y métodos más ligeros. La primavera es el momento de “limpiar”, de forma gradual, para adoptar nuevos hábitos y eliminar todos los excesos.

¿Qué alimentos se deben incrementar?

  • Cereales: de naturaleza ligera. Arroz de grano medio, cebada, quinoa, pasas integrales, trigo y centeno (en pan).
  • Sopas: más ligeras que al comienzo del invierno, con menos cereales y leguminosas, y con más cantidad de verduras.
  • Proteínas: variedad de proteína vegetal y pescado, pero en preparaciones más ligeras.
  • Verduras: de toda clase y variedad, ligeramente amargas y picantes para que ayuden al cuerpo con la eliminación de toxinas: berros, rabanitos, nabos, cebollinos, puerros, alcachofas, champiñones, nabos, remolacha, apio.
  • Cocciones: hervidos, vapor, escaldados, salteados cortos y germinados.
  • Algas: utilizarlas con regularidad y en todas sus variantes.
  • Aceites: tras su mayor uso durante estos últimos meses, es el momento de utilizarlos con moderación para ayudar a nuestro hígado a relajarse y depurarse.
  • Frutas: estacionales y aplicando factores como: el fuego (compotas) y la sal (maceradas).

Por supuesto que esto es orientativo y depende de cada caso en particular. Son conceptos básicos y, a mi parecer, relacionados con el sentido común.

HIZIKI CON AJO Y PEREJIL

Las algas contienen gran cantidad de minerales, lo que ayuda a alcalinizar la sangre y reforzar el sistema inmunitario. También son buenas para disolver las grasas y los depósitos de mucosidad en el organismo. En concreto la Hiziki tiene alto contenido en fibra, calcio y potasio.

Ingredientes:

1/2 taza de algas hiziki lavadas y remojadas durante 20 minutos

2 dientes de ajo picados

1/2 taza de perejil picado

1/2 brécol cortado a flores

1 cucharada de aceite

1 y 1/2 cucharadas de salsa de soja

2 cucharadas de piñones un poco tostados

  1. Escurrir el alga y cortarla en trozos medianos
  2. Dorar el ajo picado y añadir el alga. Cubrir la mitad de su volumen de agua, tapar y cocer a fuego medio durante 30 minutos
  3. Sazonar el alga con la salsa de soja
  4. Hervir el brécol con agua caliente durante 5 minutos, colarlo, lavarlo con agua fría y escurrirlo
  5. Mezclar el brécol con el hiziki, añadir el perejil, mezclar y servirlo caliente con los piñones.
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Un comentario Agrega el tuyo

  1. Juan Carlos Perez Usandizaga dice:

    Sabios consejos en tu publicación. Sentido común y receta que me recuerda a la comida japonesa. Me voy alimentando mejor desde que leo tus comentarios gastronómicos y los voy llevando a la práctica. Deseando leer la siguiente.

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