Carne cien por cien humana, 2

Bueno, ¿y qué pasó entonces con los aztecas para que no abandonaran esta práctica tan “macabra”?.

Una de las razones puede darse en que su sistema de producción de alimentos carecía en grado extraordinario de fuentes eficaces de alimentos de origen animal. Nunca consiguieron domesticar ni un solo herbívoro u omnívoro de gran tamaño. No poseían ni rumiantes ni ganado porcino. ¿Qué consecuencias tenía?.

A falta de éste, se veían obligados a depender de porteadores humanos para transportar la cosecha desde las provincias tributarias hasta la capital. Pero los porteadores humanos tienen la clara desventaja de que hay que alimentarlos con una buena parte de las cosechas para poder llevar su carga. Constituyen, por tanto, una costosa forma de traslado. Se entiende, por consiguiente, que los aztecas prefiriesen a sus prisioneros muertos, como carne, que vivos, como siervos y esclavos.

La solución fue macabra pero eficaz desde el punto de vista de los costes: la cosecha de cereales alcanzaba “por su propio pie” Tenochtitlán, transformada en carne humana.

Parece ser que la escasez de proteína animal no obligaba a los aztecas a comer carne humana, sino que restaba peso a las ventajas políticas de suprimir el canibalismo al hacer que los prisioneros de guerra tuviesen más o menos la misma utilidad que en sociedades como la tupinamba o la iroquesa.

Nombrado el “canibalismo funerario” y “canibalismo bélico”, queda por mencionar el que es el más común en la actualidad, el llamado “canibalismo criminal”.

Hoy día continúan llegando a nuestros oídos noticias alarmantes de personas que asesinan y devoran los cuerpos de sus víctimas. Como el de Rudy Eugene, abatido por la policía mientras engullía el rostro de un indigente de 65 años. O el de Jeffrey Dahmer, conocido como “el carnicero de Milwaukee”, quien en 1991 confesó el asesinato de 21 hombres para practicar el canibalismo y necrofilia con ellos.

El canibalismo criminal que hoy día se practica parece seguir una de las siguientes cuatro formas:

  1. Canibalismo sexual: sentir placer sexual al practicarlo
  2. Agresión caníbal: desarrollar el sentido del poder y el control
  3. Canibalismo ritual y/o religioso: satanismo
  4. Canibalismo nutricional o epicúreo: disfrute al sentir el sabor y la textura de la carne humana

Evidentemente entrar a tratar cada una de los casos es entrar en terreno de la psicología, y como no me dedico a ello ni tengo conocimientos profesionales, prefiero no entrometerme en campo ajeno.

Llegado el final, reflexiono por un instante. Estas sociedades estatales suprimieron el canibalismo convirtiéndolo en tabú, como una razón moral y ética. Sin embargo, y partiendo de la misma base del razonamiento, me cuesta comprender cómo nosotros, que vivimos en una sociedad que perfecciona constantemente el arte de producir cadáveres en masa en los campos de batalla, pensemos que a los hombres se les puede matar pero no comer.

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Un comentario Agrega el tuyo

  1. Juan Carlos Perez Usandizaga dice:

    Yo quedo tocado con éstas cosas históricas de crueldad. Es increíble lo que el “ser humano” ha torturado al prójimo, en todos los periodos de la historia. Esa histeria contagiosa de maldad que todos llevamos dentro, como si fuera un virus malvado.

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