Fue bonito mientras duró

Hubo un tiempo en el que se hablaba de innovación gastronómica sin parar, en el que nos dimos cuenta de que era mucho más que la cocina de la madre, en el que los cocineros empezaron a hacerse más mediáticos, en el que nos hizo falta que un periódico americano publicase en portada a un chef español para valorar culinariamente a nuestro país. Ese tiempo ocurrió y ese tiempo pasó. Le ha seguido otro, diferente, de vuelta a lo básico, a lo natural, a lo rural, de vuelta al pasado, porque estábamos, de alguna forma, de vuelta de todo.

Pero parece ser que hay ciertas personas y locales que se niegan a abandonar una época, como pasa siempre. Y creen que fórmulas que pudieron ser innovadoras en su tiempo, lo siguen siendo. Me refiero a los ya hiper recurrentes clichés contemporáneos, enumero:

  • cebolla caramelizada
  • rulo de queso de cabra
  • vinagre de módena o emulsión del mismo, y más si es en chorrito (qué manía con adornar todo plato con esta mezcla como si su sabor fuese suave).
  • foie o el primo-hermano del verdadero
  • mermeladas de todos los sabores con mezclas saladas
  • el huevito de codorniz frito
  • boletus edulis
  • berenjena o calabacín en tempura
  • miel con una finalidad parecida a la de las mermeladas
  • y seguramente muchos más

No quiero decir que todos los nombrados no estén buenos, porque lo están y mucho, sino a esa obsesión por meterlos en tooooodos los pintxos, tapas y platos en general. Personalmente me cansa, y comienzo a echar en falta menos mezcla y más naturalidad. Estuvo bien mientras duró pero no lo puedo comparar con la sensación que experimento al comerme una buena ventresca, unas anchoas frescas, una cazuelita de arroz como dios manda o incluso una tortilla en su punto justo. Eso me enamora, lo otro, me entretiene.

Aunque delicioso, este pintxo es un “vade retro” en toda regla
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Un comentario Agrega el tuyo

  1. Juan Carlos Perez Usandizaga dice:

    A los que no tenemos el buen don de saber cocinar, nos bombardean por la radio con programas en los que habla un cocinero, no sé si bueno o malo, promocionando además de sus platos, tal o cual restaurante. Siempre pensé que es una manifestación mas del sistema, que se repite una y otra vez, y ya es cansino siempre escuchar lo mismo. Pero el sistema es así de falto de ideas. No me extraña que esté en grave crisis. Crisis de ideas nuevas, y mogollón de mentiras. Yo creo que por unas patatas a la riojana, bien hechas, no te pueden cobrar mas de 10 euros, pero si las adornan con todo eso que dices Victoria en tu artículo, te pueden robar hasta 50 euros

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