Ellas nos quieren y nosotros las rechazamos

Nuestra situación geográfica y cultural nos regala algo tan valioso como es la dieta mediterránea y nosotros la maltratamos y abandonamos. Así somos. Las nuevas costumbres alimentarias son una buena prueba de ello: tomamos un exceso de hidratos de carbono, poco huevo, y hemos cambiado las grasas monoinsaturadas (las buenas debido a su doble enlace simple que les facilita la mejor entrada en las células y mejor absorción) por las poli (al tener mas dobles enlaces son menos flexibles, por lo que bloquean y obstaculizan la llegada de nutrientes a todas las partes del cuerpo). ¿Esto en qué se traduce?, pues que si consumimos más bollería, fritos etc en vez de frutos secos, maíz, aceite de oliva virgen… las enfermedades cardiovasculares aumentarán, además de la irritabilidad, el déficit hormonal, etc.

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Si hay un alimento denostado hoy día ese es la legumbre. Con la creencia de que engorda y se digiere mal se ha apartado a un segundo o tercer plano, e igual lo que deberíamos hacer es fijarnos en sus múltiples beneficios que lo convierten en uno de los alimentos más completos que hay. Antiguamente constituían la base de toda dieta junto con los cereales, cuando la carne y el pescado eran bienes escasos y mal distribuidos entre la población. Junto con el aceite de oliva virgen y las verduras son el secreto de toda dieta mediterránea, esa que tanto bien aporta y tanto color da a la vida.

Cualquier legumbre es rica en hidratos de carbono (energía), proteínas de carácter vegetal, fibra, minerales y vitaminas, y además bajas en grasas. Pero lo destacable es su bajo índice glucémico: la liberación de energía y absorción de hidratos de carbono complejos se hace muy lentamente, lo que nos dará una sensación de saciedad durante más tiempo y nuestro cerebro no nos pedirá alimentos ricos en azúcar.

“No, que me da gases”, si este es tu problema mi recomendación es que las dejes en remojo y las cuezas a fuego lento para así romper las largas cadenas de esos hidratos de carbono con el fin de aumentar su digestibilidad. De entre todas, las lentejas son las más digestivas. Además combatirán el estreñimiento.

Ahora que se acercan meses de calor, son un objetivo claro a batir, pero queda más que demostrado que se pueden hacer unas cremas y ensaladas riquísimas con cualquier legumbre.

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¡Amémoslas como ellas nos han amado!

Os dejo con una cita que me ha encantado:

“El que come es feliz; el que digiere es más feliz; el que dormita mientras digiere es aún más feliz. Todo lo demás no es más que vanidad e impaciencia del espíritu”. Hippolyte Taine.

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Un comentario Agrega el tuyo

  1. juanki dice:

    Un poco tarde para dejar mi comentario pero ahí va. Yo como lentejas tres veces por semana, hechas por el gran cocinero Khempo. Se va superando añadiendolas algo de arroz y guindillas y te puedo asegurar que me siento feliz cuando las como recordando con cuanta paciencia y amor las ha hecho

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