Helado y nada más, parte 2

Otro heladero italiano, el siciliano Francesco Procopio dei Cotelli, hizo su fortuna en Francia. A mediados de 1600 llegó a París trayéndose consigo la máquina de sorbetes de su abuelo y abrió el Café Procope. Se convirtió en el lugar de moda de la ciudad, frecuentado por intelectuales, filósofos, literatos y políticos. Incluso el rey Luis XVI lo llevó a su presencia para felicitarle por su producto.

La industria comercial del helado nació en Estados Unidos. Fue Nancy Johnson quien en 1846 inventó la heladera automática, lo que permitió la producción en grandes volúmenes y ,por consiguiente, el inicio del boom en la venta callejera.

En los inicios de 1900 se creó el cono. Aunque no se sabe a ciencia cierta quien fue el inventor, cuenta la leyenda que sucedió durante la feria mundial de St. Louis (Missouri) en 1904. Hasta el momento los sorbetes o helados se servían en vasos, pero ocurrió que el heladero Arnold Fornachou se quedó sin ellos, por lo que acudió en busca de ayuda al local vecino, una tienda donde se vendían barquillos; y el cono se creó. Según otras fuentes este invento fue patentado en 1903 por por un tal Marchoni, inmigrante italo-americano.

En la actualidad la forma helada ha sufrido variaciones debido a la archiconocida revolución de la cocina molecular. Bien saben de esto el físico Davide Cassi y el chef Ettore Bochia, autores del libro Il gelato estemporaneo e altre invenzioni gastronomiche, o Ferran Adrià y Massimo Bottura a quienes solo les hace falta nitrógeno líquido (a -196º) para congelar al instante clásicas combinaciones de sabor.

A pesar del papel protagonista que han tenido países como Italia, Francia y Estados Unidos en la historia del helado, no lo tienen tanto en cuanto a consumo se refiere. Nueva Zelanda es el lugar donde más litros al año se consumen (26,3), seguido de Argentina (24,5) y Australia (17,8). Italia se sitúa en el noveno puesto (8,2), Estados Unidos en el décimo (6) y Francia en el undécimo (5,4). ¿España?, ni siquiera aparece entre los 14 primeros.

El otoño e invierno son épocas que no se asocian con el helado, pero dicen que nunca saben mejor que durante los meses más fríos del año. No recuerdo si he probado a comerme uno en pleno Diciembre mientras paseo, sino, ya tengo mi primer propósito para el nuevo curso.

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Un comentario Agrega el tuyo

  1. esther dice:

    Sigo recibiendo información sobre cosas que están ahí de manera interesante y con encanto.Gracias.

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