Los diez quesos de mi tabla

En la vida hay cosas buenas y otras muy buenas entre las que se encuentra, sin lugar a dudas, el queso. Por la mañana por la tarde o a media noche, siempre es bueno coger un pedazo y sentir todo su poderío. ¿Graso?, si, ¿engorda?, también, pero en la vida hay que disfrutar de las cosas buenas que se nos ofrece, así sin más.

Cuando comienzas a adentrarte en el mundo quesero y pruebas diferentes y miles de tipos, la relación que se establece entre vosotros no hace más que fortalecerse. Y es que se puede decir con total seguridad que crea adicción, quizá porque dentro de sus matices se encuentre el sabor umami, presente en ese toque salado, a hongo, animal, tierra, humedad…

Si caes en la tentación, estás vendido.

Estos son los diez quesos que no podrían faltar en mi tabla:

  • Stilton: el mejor queso azul que pueda haber y no lo digo porque ahora viva en Londres. Proveniente de las zonas de Derbyshire, Nottinghamshire y Leicestershire, el corazón de Inglaterra.

  • Manchego: uno de ellos, el Dehesa de los Llanos, fue elegido el mejor queso del mundo en el World Cheese Awards. Lo conté aquí.

  • Vacherin Mont d’Or: queso suizo del valle de Joux con aromas a tierra mojada, madera, nueces y frutos secos.

  • Gran Reserva Boffard: curado de oveja. La quesería fue creada en 1880 en Reinosa tras prohibirse la elaboración de quesos con leche de vaca en la provincia de Santander.

  • Camembert: no podía faltar este queso tierno perfecto sobre una rebanada de pan recién horneado.

  • Gorgonzola: otro azul, esta vez italiano. Cremoso y adorable.

  • Blue Shropshire: se produce en el mismo pueblo que el Stilton y siguiendo exactamente el mismo proceso de creación a excepción del uso del achiote, culpable de su tono anaranjado.

  • Torta del Casar: una joya proveniente de Extremadura, elaborada con queso de oveja merina. Con intensas notas animales y amargas, nada apto para olfatos recatados.

  • Comtè: lo adoro no desde hace mucho y estoy encantada de tenerlo en mi vida. Hay que agradecer su existencia a las vacas de raza Montbéliarde (cada una de ellas dispone de al menos una hectárea para pastar).

  • Taramundi: en pleno corazón de Asturias se elabora este queso semiblando con leche pasteurizada de cabra, nueces y avellanas. Son artesanos y por ello se crean sólo ocho piezas al día.

¿Con qué los acompaño?. Realmente los puedes no acompañar porque hablan por sí solos, pero siempre les dará un plus la presencia de buen vino (el tipo dependerá del queso), pan, fruta, frutos secos, mermeladas, encurtidos… y una buena conversación con quien quieras.

¿Hasta cuándo?. Hasta que no puedas más y temas por sufrir una sobredosis de ácido láctico.

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2 Comentarios Agrega el tuyo

  1. Juan Carlos Perez Usandizaga dice:

    ¡¡¡¡Muy bueno!!!. Hay que ver lo que me pierdo en la vida por no ser aficionado al queso. Yo recuerdo un verano que cogí el Simca 1000 rojo, y con Esther nos fuimos hasta Italia, pasando por Andorra y la Costa Azul. Pues bien, se nos ocurrió comprar a la ida un queso Camembert en Andorra que nos acompañó todo el viaje. El olor dentro del coche era insoportable, pero no nos queríamos deshacer de tan delicioso manjar. Murió en nuestros estómagos pero el olor dentro del Simca duró muchos meses ya en España. ¡Para que luego digan que no es sacrificado comerse un buen queso!

    1. jajajaja esta historia me suena… es que ese olor a pies es tan rico!

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