Te mereces una infusión de salud

Estoy pasando por una racha de bastantes resfriados y malestares. Debo tener las defensas bajas y mi entorno laboral es una olla de virus. Somos muchas personas trabajando duro durante largas horas por lo que cuando no está malo uno lo está el otro. Detrás del bar nos reunimos los convalecientes intercambiándonos remedios mágicos contra todo, echa un poco de miel por ahí, corta jengibre por allá, el tomillo es mágico para la congestión del pecho, agüita caliente y limón mano de santo…

Cuando eres joven o tienes una cierta edad, y gozas de buena salud no aprecias lo que supone estar fuerte y vital en el día a día. Es algo que se da por hecho y la verdad no crees que vaya a cambiar (esperemos que así sea). Pero es cierto que todos tenemos un contrato con nuestra salud por así decirlo y absolutamente todo lo no cumplido con él se verá reflejado en algún momento. Por ello debemos respetar el cuerpo y la cabecita lo máximo posible para que todo marche bien.

Nuestro ritmo de vida actual nos lo pone difícil, ya que está creando una sociedad hiperactiva que no se permite el reposo y la inactividad, ya sea física o mental. Es necesario parar, concedernos un tiempo para nosotros, dejar el móvil a un lado, no encender el ordenador y regalarnos el tiempo y la tranquilidad. Sentir que lo merecemos.

La alimentación es una fuente de salud indudable y alimentarse con el coco nos va a dar mucha más satisfacción de lo que pensamos. ¿Cuántas veces has escuchado eso de “come bien” en boca de la gente mayor cuando estabas empezando a caer enfermo?.

Hoy traigo un remedio de tradición británica (ha pasado de unos abuelos a otros) bastante curioso porque lleva algas, en concreto las Carageen, algo así como los linguini marinos. Un super alimento lleno de minerales que te ayudará a combatir las bacterias.

¿Qué necesitarás?

  • 20 gr. de algas Carageen
  • 3 clavos
  • una cucharadita de miel
  • dos cucharaditas de vinagre de sidra (o manzana)

¿Cómo darle forma?

Dejar en remojo las algas durante media hora para rehidratarlas, escurrir y ponerlas bajo el grifo con agua fría.

Hervirlas junto con los clavos en 700 ml de agua.

Después de 25 minutos, colarlo y dejarlo reposar a temperatura ambiente hasta que se enfríe un poco.

Después añadir la miel y el vinagre.

Beber tranquilamente y disfrutar.

Os deseo mucha salud.

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Un comentario Agrega el tuyo

  1. estoy de acuerdo contigo en esta sociedad hiperactiva. Creo que nos cuesta mas parar, aunque no podamos con nuestra alma, y nos vayamos arrastrando como un caracol, que seguir con nuestro guión. Somos un poco como máquinas, ahora toca trabajo ahora toca ocio o descanso, sin importar mucho si tenemos el cuerpo para ello o no.

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