El mágico momento de la cerveza

Tienes la jornada prácticamente hecha, ya lo estás saboreando y en la pantalla de tu móvil se suceden sin parar los mensajes de unos y de otros. El día brilla ahí fuera y todos quieren disfrutarlo.

Es fin de semana, no tienes obligaciones exceptuando las típicas de los días festivos que a veces cumplimos y otras no (y no pasa absolutamente nada). Tienes tiempo para tí y para los tuyos, bajas al bar del barrio o a ese de los encuentros dispuesto a pasar las horas y gastar saliva y lentes solares.

Llegas a casa después de un día que podría haber sido mejor, sueltas las bolsas, te quitas el pantalón opresivo, los calcetines empapados de la lluvia que no cesa y caes de forma literal sobre el sofá. Respiras profundamente recordando que estás vivo y que es importante hacerlo de vez en cuando.

Hay días para todo o mejor dicho, días hay como judías, pero lo cierto es que todos nos morimos de ganas de acabar la jornada, de no tener obligaciones, de pasar tiempo con quien queremos pasarlo y también de relajarnos y estar un rato con nosotros mismos.

Son los momentos de felicidad que muchas veces vienen precedidos de la frase “¿nos tomamos una caña?”. Algo así como la frase mágica que te lleva a presentarte ante esa cerveza casi de forma instantánea, la primera, esa fresca que te mancha el bigote y te empapa de gozo. Esa que te arregla el día y te reconcilia con el mundo y contigo mismo.

Hoy os propongo un lugar donde no sólo vas a disfrutar de ese momento mágico sino que además vas a descubrir otra forma de beber cerveza:

The Stuyck Co

Un bar situado cerca de la parada de metro de Tribunal donde la cerveza artesana es un pasión. Cuentan con 14 grifos de referencias nacionales e internacionales en continua rotación para que, como ellos mismos dicen, “cada día sea diferente”.

Tienen una cava debidamente acondicionada donde conservan la cerveza de forma óptima porque, y como ocurre con el vino, las artesanales siguen vivas tras su elaboración. Por esta razón necesitan unas condiciones apropiadas de temperatura, humedad y luz, y en Stuyck las tienen.

Ofrecen también carta de comida con notables influencias internacionales (baos, pato Pekín, tempura, currywurst…) pero de la que no puedo hablar porque no la probé. Lo que sí probé fue la tabla de quesos, que aunque contaba con una buena selección quizás fuera un poco escasa.

En cuanto a la bebida, probamos cuatro tipos diferentes de cerveza de las que me quedo con la Goma 2 Caleya de Asturias, fresca y con mucho aroma a lúpulo como a mí me gusta. Si las preferís con un toque frutal os recomiendo la Rodgød Fløde Toøl con frutos rojos, pero si por el contrario vuestras preferidas son las fuertes con sabor a regaliz y café, la Dark Roust os encantará.

Sugerencia: dejaros aconsejar por los chicos, muy simpáticos y dispuestos a explicarte cada detalle para así engancharte a esta otra forma de beber cerveza que, aunque sí es más cara que la caña de toda la vida, también es más especial y divertida. Imposible tomarse solo una.

imageimageimageimageimage

image
Queso Idiazabal, francés de corteza lavada, azul tipo Cabrales, de oveja y de Mahón
Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s