Con este vino lo pasarás muy bien 

Estamos a mitad de la Semana del Vino de Jerez y quién nos lo iba a decir que se dedicarían siete días a tales vinos, porque, como bien nos recuerdan a menudo todos esos amantes de los jereces, hace no mucho se les consideraba vinos de segunda o tercera. Son -¿han sido?- los olvidados y menospreciados, pero no son los únicos. 

En Francia ocurre algo parecido con los Beaujolais, esos vinos “ligeritos” que se producen en una zona comprendida entre la Borgoña (al norte) y Lyon (al sur). Sus viñedos se extienden por las riberas del río Ródano y Saona. Allí predomina la uva Gamay con la que se elaboran vinos tintos, como ya he dicho, ligeros y muy expresivos. Vinos con los que necesitas pararte a dialogar tranquilamente y dedicarles tiempo porque será a través de esa conversación cuando descubras su complejidad. Si es la primera vez, mejor descalzarse, ponerse cómodo y olvidar lo probado antes, porque esta es una uva “guerrera”. Presenta acidez y, debido al terreno granítico sobre el que crece, desarrolla mucha mineralidad. Es un vino tan versátil que se puede acompañar prácticamente con lo que quieras.


Pero, ¿por qué la gente no quiere al Beaujolais?. En los años 70 esta región se hizo famosa por producir el Beaujolais Noveau, un vino cosechero que salía al mercado en noviembre, verde y peleón. En esos momentos se utilizaban muchos fertilizantes, además se manipulaba la fruta con termovinificación y se le añadían levaduras artificiales como la 71B que le proporcionaba ese característico sabor a banana, tan artificial y que tan flaco favor les hizo. 

Hoy, las cosas están cambiando y ha llegado gente con ganas de hacer las cosas de otra manera, una mucho menos invasiva y que respete la personalidad de la zona y de la Gamay, porque, ¿qué sentido tiene maltratar de tal forma unos viñedos que crecen en una zona tremendamente privilegiada?. Este lavado de cara se luce en vinos perfumados, llenos de fruta crujiente y con poco alcohol. Representan a la perfección el ya famoso término terroir que se logra, sobre todo, fermentando el vino con levaduras locales. 


Prueba un Morgon de la “Côte du Py” o un “Vieilles Vignes” de Fleurie y veras que hay una gran verdad en esas botellas. Será como tener una cita con esa chica misteriosa que tanto te apetece conocer porque algo te dice que lo vas a pasar muy, muy bien. 

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