El invento “foodie”

Hay cosas de este nuevo mundo culinario, gastronómico, foodie, o lo que sea, con las que no estoy de acuerdo. Refiriéndome en concreto al último grupo, lo que he observado es que suele estar formado por personas con no mucho recorrido o cultura gastronómica y que, sin embargo, por haber hecho un sprint y haber visitado numerosos restaurantes en los últimos años,  ganando así cierto “nombre” -en muchos casos gracias a las redes sociales-, se creen con derecho a criticar y valorar todo tipo de trabajo. Pero, ¿por qué creen que poseen la verdad absoluta?, ¿por qué se creen con derecho a sentar cátedra?.

Puestos a ser sinceros, que reciban estas críticas despiadadas (y a veces infundadas) aquellos locales que creo se “ríen” de los clientes, me da bastante igual (hablo de los cuquis/de moda/20 tipos de cocina a la vez), pero que lo hagan con aquellos que trabajan duro y lo intentan, no lo apruebo en absoluto y me da mucha rabia comprobarlo. En ocasiones es mejor ahorrarse las malas críticas.

Hace unos pocos años creía que para aprender tenía que hacer críticas de los restaurantes que visitaba, y la verdad es que estaba muy equivocada porque el punto de partida no es ese sino el contrario. Considero que el punto de partida es comer, comer, y comer y, mientras lo haces, conocer y mantener una actitud basada en el deseo por descubrir. Pero no solo comiendo se forma uno, sino que es fundamental documentarse, o lo que es lo mismo, leer, devorar páginas escritas por grandes personajes ampliamente conocedores. Así, se obtienen referencias, se amplía la visión, se desechan prejuicios, se flexibiliza la actitud y, de nuevo, aprendes.

Además, y lo que creo es lo más importante, das la oportunidad al ego de desarrollar una cura de humildad propia tremenda porque te das cuenta de que lo que sabes es muy poco y, al mismo tiempo, de todo lo que te queda por conocer.

Para lo anterior hacen falta dos ingredientes básicos: tiempo y constancia. Solo de esta forma se adquiere profundidad de conocimiento. Y cuando hablamos de tiempo hablamos de MUCHO tiempo. La constancia ya depende de cada uno.

A mí me queda aún un largo camino que, digamos, no ha hecho más que empezar. A partir de aquí, todo. Pero mientras tanto, como siempre digo: a seguir caminando.

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2 Comentarios Agrega el tuyo

  1. Julen dice:

    Muy buen artículo Victoria, me ha encantado lo claro y contundente de tu argumentación. Son palabras cargadas de respeto, cariño y, aunque alimente un poco más ese ego que espero lo haga desde la parte nutritiva, con gran sabiduría.

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